LA PEQUEÑA
SHARA
Todo empezó una noche fría, me encontraba sentado en la silla
de un parque al cual visitaba frecuentemente pues me gustaba mucho y más que
todo en las noches, en este parque me sentía libre y tranquilo, pero todo
cambio aquella noche de abril, pues al notar a una pequeña niña sola y desamparada,
estaba sentada al otro extremo de donde yo me encontraba, después de observarla
por un par de minutos decidí acercarme y saludarla, la pequeña de una forma
inmediata me saludo con una enorme sonrisa que pintaba su rostro angelical, le
pregunte que como se llamaba y ella muy amablemente me contesto, yo me llamo
Shara y tú? Le dije yo me llamo Andrés, pero cuéntame chiquita que haces acá y
a estas altas horas de la noche, ella se paró de la banca miro alrededor y me
dijo; Yo vivo acá este es mi hogar, no pude evitar sorprenderme, ella empezó a
saltar y sonriendo me dijo que pasa chico acaso es tan malo que yo viva en este
parque, la mire y le dije no claro que no, pero es que tu eres un chiquilla y
la verdad me asombra que vivas acá y peor aun sola, le dije que si tenía hambre
y Shara me miro a los ojos después de unos segundos agacho su mirada y con eso
lo comprendí todo, decidí sacar unos panes que tenía en mi bolso y la mitad de
un jugo, se los pase pero ella no me los quería recibir, así que le dije chiquilla
traviesa te vas hacer de rogar empezó a reír pero no era una risa cualquiera
era una risa angelical como el rostro de ella, y de un solo jalonazo me rapo
los panes y el jugo, me causo una enorme impresión ver como esta chiquita comía
de una forma tan asquerosa, pero después de todo entendí que solo era una
hermosa niña desamparada y que quien sabe cuánto tiempo llevaba sin comer,
después de haber terminado me regalo una sonrisa con su rostro lleno de migas
de pan, y me dijo gracias chico no se imagina el hambre que tenia, yo le sonreí
y en ese momento me sentí tan bien al saber que le había calmado el hambre a
esa chiquilla, después de eso ella no me volvió hablar, los dos nos quedamos
callados mirando la gran ciudad, yo no pude evita las ganas de preguntarle el
porqué vivía en ese parque, ella me miro y me dijo la verdad no sé, desde que
me acuerdo siempre he vivido aquí, yo no le creí pues yo visitaba
frecuentemente el parque y era la primera vez de muchas veces que veía esta
pequeña, pero me lleve una gran sorpresa al escuchar lo que ella me dijo, chico yo te he visto tantas veces en este
lugar y aunque no lo creas he logrado persuadir muchas cosas de ti, sé que soy
una niña muy pequeña aun, pero el vivir en la calle me ha hecho conocer y
diferenciar un poco más la vida y los sentimientos que abarcan a las personas
en su interior, y de ti he logrado sentir y reconocer una serie de sentimientos
un poco malos.
No sé lo que pasa en
tu vida pero algo si se, y es que tienes muchas preocupaciones, cada noche que
tu vienes yo me encuentro entre los arboles observándote mirándote desde
lejos. La verdad quede muy
sorprendido no pude evitar sentirme de esa manera pues como una niña de tan
corta edad me iba a dar ese tipo de respuesta, como si supiera mucho de mi
vida, de pronto levante mi mano para mirar la hora cuando logre observar era
demasiado tarde así que mire a Shara con un poco de nostalgia pues ya me
marcharía y quién sabe si la volvería a ver, entonces decidí sacar unos pesos
que tenía en mi bolcillo y destine a dárselos ella como siempre con una sonrisa
me dijo que no, que yo los necesitaría mas que ella, yo le dije que chiquilla
mas rogada no señora recíbemelos, agacho su mirada una vez mas y me dijo está
bien, pero solo porque los necesito para poder comer, la tome de la mano y le
dije; hasta pronto Shara fue un placer haberte conocido me encanto platicar
contigo chiquilla traviesa, esta vez me miro pero no con una sonrisa sino con
sus ojitos llenos de lagrimas me dijo, Andrés gracias por compartir un rato de
tu vida conmigo se que esos minutos que me regalaste jamás los recuperaras pero
la verdad para mi fueron unos minutos muy valiosos, recuerda siempre que por
mas grande que sea el problema, por mas difícil que sea encontrar la salida a
lo que te atormenta recuerda que, como existe el problema existe la solución, y
eres un gran hombre muchas triunfos te esperan, la verdad es que esas palabras
me dieron tanta fuerza y felicidad al saber que una pequeña como ella que aun
sin conocerme bien, pensaba eso sobre mí, le di un fuerte abrazo y le dije
espero verte mañana, ella me respondió de seguro lo esperare con ansias.
Todo el trayecto del camino hacia mi casa estuve pensando en aquella
sonrisa de ese ser tan angelical, y me entro nostalgia al saber que la dejaba
sola en ese parque sin protección alguna, pero pensaba también en que para mi
familia yo era un fracasado bueno para nada, y eso era lo que yo menos quería
que Shara pensara de mi, al llegar a casa fui directamente a la cocina busque
algo de comer, los minutos y horas pasaban, y yo no lograba dormir pues no
dejaba de pensar en aquella niña que me había encontrado de una forma
inexplicable pero que me había sorprendido, así que decidí que al día siguiente
le llevaría algo de comer, la verdad me había encariñado con ella, después de
un largo rato de desvelo logre conciliar el sueño y poder descansar un poco, a
la mañana siguiente salude a mi madre con un abrazo enorme diciéndole lo mucho
que la amaba y que tranquila que no se iba avergonzar más de su hijo, no le
permití que me diera alguna repuesta pues empaque mi desayuno y salí lo más
rápido posible para el parque.
FIN
yasneidy muñoz grado 1001
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