LOS
AMIGOS MAS EXTRAÑOS
Un día en la selva, un jaguar estaba
cazando; al no encontrar nada, se fue decepcionado a su hogar.
En otro lugar de la misma selva, una
pequeña rana dorada estaba paseándose de piedra en piedra y de repente cayó en
un agujero profundo y oscuro que lo llevó a un lago donde se quedó durante un
largo tiempo. Al otro lado de la selva, el jaguar
estaba buscando comida; ya que no había comido en 5 días.
A unos metros, un venado estaba paseando
por la selva y de repente el jaguar lo atacó y el venado no pudo escapar, así
que el jaguar se lo comió.
La rana pudo salir del agujero y siguió
su camino, y de repente se encontró a un jaguar, así que trato de esconderse,
pero el jaguar la alcanzó a ver.
Y el jaguar le dijo:
-Cálmate, no te voy a hacer daño.
-A no-dijo la rana-entonces que me
quieres hacer.
-Nada-dijo el jaguar-. Oye quieres ser mi
amigo.
-Claro.
Y así se formó una extraña amistad.
Al día siguiente, la rana dorada y su
amigo el jaguar iban caminando, pero a unos pocos metros, un armadillo había
visto a rana y se fue a atacarla, su amigo iba a atacarlo, pero en un
sorpresivo acto, un cóndor agarró al armadillo y se lo llevo volando.
-¡NOOOO!-grito el armadillo-.
Así que los dos siguieron explorando la selva.
Los dos, siguieron paseando por la selva
sin tener idea de que una nutria atacaría a la rana.
La nutria los seguía de cerca; ya que
estaban pasando por un río. La rana se alejó un poco del jaguar, cuando de
repente la nutria la atacó, y se la trago. Pero en el último segundo, la rana
alcanzó a salir de su boca, y el jaguar, al ver eso atacó a la nutria y la dejó
lastimada como advertencia. Y los dos amigos encontraron una cueva y se
durmieron.
A la mañana siguiente, los amigos
salieron de la cueva. Pero un cóndor, que los observaba en el cielo, quería
comerse a la rana; ya que la vio muy apetitosa y una presa fácil.
Así que la atacó y se la llevó a su nido,
el jaguar trato de seguir al cóndor y le dijo:
-Suelta a mi amigo en este instante.
-Claro que no-dijo el cóndor-.
-¡AYUDAAA!-gritó la rana-.
El jaguar, corrió y corrió, hasta que al
fin, el cóndor aterrizó en su nido.
Así que el jaguar trepó el árbol, hasta
la copa, y asusto al cóndor; tomó a su amigo y le dijo:
-Sujétate.
-Claro-dijo la rana-.
-No escaparas con mi comida, ¡NUNCA!-dijo
el cóndor-.
Se bajaron del árbol y corrieron lejos,
muy lejos, pero el cóndor los persiguió hasta que los perdió de vista.
Hoy en día, el mismo cóndor sigue
buscando a los dos amigos que huyeron de él.
FIN
FIN
CRISTIAN SAMUEL CRUZ RAMIREZ 701
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