Este cuento es de una mariposa llamada
Gary, era una mariposa muy común, al igual que sus amigos y familia le
encantaba volar y disfrutar del rico polen de las flores, pero había un
problema, era la mariposa más pequeña de su colonia; ya que siempre era la que
se cansaba primero y la que no podía viajar a largas distancias. Aunque nadie
la criticaba por eso, ninguna otra mariposa la tomaba muy en serio, siempre era
la debilucha y pequeñita. Un buen día,
sonó la alarma de la colonia de mariposas, Gary fue a investigar en
seguida que era lo que había pasado. El
motivo de la alarma era que la hija de la reina, la pequeña Dulce, quien apenas
era una pequeña oruga, había caído a un
grieta muy profunda pero con una diminuta abertura razón por la cual ninguno de
los guardias podía pasar.
Gary supo que había llegado el momento de demostrarles a
todos de lo que era capaz, y consiguió por fin encontrarle un uso a su pequeño
tamaño y se ofreció de voluntaria para traer a Dulce de regreso. La entrada de
la grieta era muy pequeña, incluso a Gary se le dificultó deslizarse por la
abertura, pero lo logró. Descendió hasta lo más profundo y encontró a la
pequeña Dulce llorando desesperada y con miedo.
– No
llores más pequeña – Dijo Gary – vine aquí a rescatarte.
Todas las demás mariposas quedaron sorprendidas y
aplaudieron el acto heroico de Gary, quien fue nombrada con un título real por
su servicio al reino. Después de esa experiencia Gary aprendió que debemos de
usar nuestras cualidades para hacer cosas buenas y jamás debemos de permitir
que nuestra forma física sea un impedimento para que seamos felices.
Moraleja:
Nosotros
elegimos nuestro curso de acción, no somos libres de escoger las consecuencias
que conllevan nuestras acciones. No debemos culpar a nadie de nuestro destino,
nosotros somos los únicos responsables.
FIN
MAYRA ALEJANDRA GUTIERREZ PINILLA GRADO 901
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