ALEGRIA EN UN SEGUNDO
Era una tarde lluviosa de enero. Una joven pintora de 23 años llamada
María, estaba en su estudio frente a una hoja de papel esperando a que un poco
de inspiración llegara a ella, pero no ocurría nada. Estaba vacía, tenía una depresión
tan fuerte que no la animaba ni a tomar el lápiz, tenía un caos en su mente que
no dejaba que llegara ninguna señal de imaginación a ella.
Mientras observaba el papel recordaba porque ya no pintaba igual que
antes, porque su trabajo ya no la llenaba y porque la inspiración no llegaba.
Hace tres años María había sido una gran pintora que deslumbraba a la
gente con sus bellas obras de arte, pero todo esto cambio cuando su padre
falleció; desde allí María no volvió a ser la misma, todo se empezó a tornar
oscuro y aburrido en su vida, creía que ya ni siquiera tenía en quien
inspirarse para pintar, que la vida ya no tenía sentido.
Entre sollozos y lágrimas por recordar a su difunto padre, María fue a
dar un paseo y luego de una larga caminata se sentó en una banca que había en
un parque cerca de donde estaba.
Estando allí, observando el cielo, las personas que pasaban, los niños
jugando y el deterioro de aquel lugar, de un momento a otro se le vino a la
cabeza una imagen que la puso bastante a pensar; se imaginó a ella, misma en
unos 50 años en una cama triste y solitaria, decepcionada de sí misma. Mientras
aún tenía esa imagen en la cabeza dijo “¿Pero qué es lo que estoy haciendo con
mi vida? ¿Si no me gusta mi trabajo porque lo sigo haciendo? No quiero verme en
unos años tirada en una cama, lamentándome por no haber sido feliz en mi
juventud, no quiero ser una anciana quejambrosa y mal humorada; todo lo
contrario, quiero una vejez feliz, en la que me vea en una foto antigua y este
satisfecha por no haber desperdiciado mis potenciales…” . Luego de esto María
no volvió a decir ni una palabra, estuvo allí mismo unas horas más y luego se
fue de vuelta a su apartamento.
Al día siguiente María quería cambiar de rutina, hacer algo diferente.
Pensó y pensó hasta que se le ocurrió escribir un diario donde pudiera expresar
lo sola y vacía que se sentía.
Pasaron los meses y a María le gustaba cada día más la escritura, tanto
así que ya no solo escribía en su diario, sino que estaba escribiendo su
biografía y una pequeña novela. María estaba satisfecha, se sentía completa al
escribir, sentía que se desahogaba y ahora su mayor sueño era llegar a ser una
de las mejores escritoras de Colombia.
Seis años después, María era una escritora profesional, organizada e
independiente; ya no sentía ese vacío, obviamente aun le dolía la muerte de su
padre, pero se alegraba porque ella sabía que el al verla así estaría muy
orgulloso.
Ese dolor ya no existía, la depresión de había ido y por fin María era
feliz.
FIN.
Lina Natalia Martínez Ramírez - 901
No hay comentarios:
Publicar un comentario